El Paso

Críticas   |       |    13 de maio de 2008    |    0 comentários

La arte de no encenar nada e encenar todo

És possible que una pieça con más de binte años en el cartaz continue hablando sobre la atualidad? Bien, si la atualidad és que no acontiece nada, si, por supuesto. Calma, no és un espetáculo pos-moderno en que los trieze actores se quedan parados, como se fuessen estatuazitas, con projeciones del mar atrás de ellos e tu tienes que entendier que es la expression de la violencia del mundo moderno. No. Cuando los colombianos no hacen nada, estan, en la verdad, mostrando la historia de su pais.

El señor Santiago, que conduce el espetáculo, es un senhorzito muy dibertido, como pude constatar en el dia siguiente, en uno debate entre el e otro condutor teatral, el señor João de las Niebes, que también está en la muestra con la pieça Maria Lira. Los dos debatieran la estética e la políctica en el teatro, mostrando que el tiermo “políctica” no hay que ser ligado a partidos policticos o grandes calsas o dicir respecto a la corrupción. Es possible hacer polictica en el cotidiano e el teatro polictico no necessita hablar de polictica ni de policticos, mas precisa reconocer-se, saber donde está y de donde hay benido, conocer su cultura y saber lo que quiere transmitir a lo público como mensaje.

Muy bien, és esto que La Candelaria, el grupo de que hablo en este texto, hace hace mas de cuarenta años en Colombia: tienta compreender sus origenes e su historia de una manera diversa e mas interessante do que por los libretos de la escuela. El paso és la historia de un país bista perla perpectiba de uno botequito en el interior, donde nada acontiece e donde cuando llueve, llueve, cuando no llueve, no llueve.

La mobimentación de los personajes es una caricatura de los berdaderos personajes de Colombia, especialmente de su interior. La dona del bar, el borracho, los musicos. Alias, los musicos san un casito a la parte. En el inicio, en la plateya, no nos atrebiamos a rir-nos de la musiquita que tocabam, porque estabamos acreditando que era tipica. Esso es una cosa dibertida de las diferencias culturales. Dos señores a mi lado, estabam reindo-se mucho desde el inicio e yo pensando: “que malos educados! No respectam la cultura de los hermanos”. Entonces, que boba quedé yo cuándo precebi que ellos eran colombianos también e que la musiquita era para rir-se, poes que no era una canción tipica o cosa assí, mas una musiquita ridicula por proposito para tornar el ambiente mas tedioso.

Entonces, llegan personas muy estrañas, que no son típicas del lugar, pero tienen mucho diñero. Claro que no se sabe de donde biene tanta bufunfa, pero como el diñero cumpra casi todo, cumpra también la simpatia e lo silencio de los personajes del boteco. Entonces, ellos van dominando el espacito del bar e descarregan sus mercadorias, guardan-nas e hacen la entrega para los cumpradores. Por mas que no concorden con lo que acontecie, las personas acaban quedando-se caladas, porque los hombres esquisitos cumpram su silencio, se ban, e todo volve a la normalidad.

Pero se hace binte años que se cumpran silencios por Colombia afuera, entonces começamos a entendier un pouquito lo que se passa e lo que no se passa y los porque del trafico e da  apariente tranqüilidad diante del. También entendiemos lo que hace la ausencia de inbestimientos e de nobidades. Más que todo, percebimos el balor de el caital y como el influencia las relaciones y las bidas en todos los lugarejos e independientemiente de las culturas.

4 canciones colombianas no típicas, pero si ridículas.

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